Una invitación de 15 tiene un trabajo muy concreto: que las cincuenta personas que la reciben sepan dónde ir, a qué hora, cómo vestirse y qué contestar. Todo lo demás es decoración, y la decoración está bien, pero cuando falta lo primero la fiesta se organiza a los mensajes.
Lo que no puede faltar
La fecha completa, con el día de la semana. "21 de agosto" obliga a ir al calendario. "Sábado 21 de agosto" se entiende sola.
La hora de entrada, no la del brindis. Poné la hora a la que querés que lleguen. Si el salón abre 21:00 pero vos querés a todos adentro para el brindis de las 22:00, la hora que va es 21:00.
La dirección escrita, además del mapa. El link al mapa es lo que se usa, pero la dirección en texto es lo que se copia, se manda y se lee cuando alguien no tiene datos.
Hasta cuándo confirmar. Con la fecha exacta. Ver más abajo por qué.
Lo que casi siempre falta
Estas cuatro cosas te las van a preguntar igual. Si no están escritas, te las preguntan por privado, una por una, cincuenta veces.
Si hay misa. Y si no hay, no hace falta aclararlo: simplemente no ponés esa sección. Lo que confunde es dejar el título sin datos.
Si pueden llevar a alguien. Esta es la número uno. Si cada invitación dice cuántos lugares tiene, la pregunta desaparece.
Cómo vestirse. "Elegante" alcanza. Y si te reservás un color para vos, este es el lugar para decirlo: es tu fiesta, se entiende perfecto, y es mucho mejor que enterarte el día anterior de que tu prima compró un vestido del mismo tono.
Hasta qué hora es. Sobre todo si hay invitados que vienen de otro departamento o padres que van a buscar a alguien.
Lo del vals y la coreografía
Si las tenés, ponelas con horario. No para que sea rígido, sino porque hay gente que sale antes y quiere estar para eso, y hay gente que necesita saber a qué hora tiene que estar arreglada.
Con quién bailás el vals no hace falta que esté en la invitación. Eso se cuenta el día.
Sobre los regalos
Se puede escribir, y no queda mal si está escrito con tus palabras. Lo que queda raro es una sección de regalos con un número de cuenta y nada más.
Dos o tres líneas que digan que con que vengan alcanza, y después los datos para quien igual quiera, funcionan bien y evitan cincuenta mensajes preguntando lo mismo.
Sobre las fotos
Poné pocas y que sean buenas. Una invitación con veinte fotos tarda en abrir y se scrollea rápido; con cuatro o cinco elegidas, se miran.
Si podés, que la de la portada sea horizontal o que tenga espacio arriba y abajo: ahí van tu nombre y la fecha, y en una foto muy llena no se leen.
La fecha límite: por qué importa tanto
Sin fecha límite, la respuesta que recibís es "sí, obvio que voy" en el momento, y después nada. Con fecha límite y con un motivo —"confirmá antes del 31 porque el 1 le paso los números al salón"— la gente contesta, porque entiende que del otro lado hay una cuenta que cerrar.
Y si cada una confirma desde su propio link, no tenés que ir contando mensajes: ves la lista de quién dijo que sí, quién dijo que no, y a quién le falta.
Un consejo sobre el texto
Escribilo como hablás. Una invitación de 15 escrita en tercera persona y en tono de acto protocolar se lee como si la hubiera redactado un adulto, y todas las que reciben tus amigas se parecen entre sí. Las que se acuerdan son las que suenan a la persona que invita.
Podés ver una completa en el ejemplo de Delfina, y qué secciones trae cada una en invitaciones digitales de 15 años.