Si buscaste el precio de una invitación digital ya te habrá pasado: encontrás una gratis, una de mil pesos y una de cien dólares, y ninguna explica en qué se diferencian. No es que unas sean caras. Es que "invitación digital" nombra tres cosas bastante distintas.
Las tres cosas que se venden con el mismo nombre
Una imagen. Un diseño lindo exportado como JPG o PDF, que se manda por WhatsApp. Es lo más barato y a veces es gratis. El problema aparece después: si cambiás el salón, la hora o la fecha, tenés que reenviarla y explicar cuál de las dos que circulan es la buena. Y no sabés quién viene: eso lo seguís contando a mano.
Un video. Una animación de veinte segundos con música. Se ve muy bien la primera vez. Pesa varios megas, se comprime al reenviarse, y tiene el mismo problema de fondo: es un archivo cerrado. Cambiar un dato es rehacerlo.
Una página web. Un link propio que se abre en el celular, con las secciones que necesites, que podés editar después de haberlo mandado, y donde cada invitado confirma si viene. Es lo más caro de los tres y es lo único que resuelve el problema de organizar, no solo el de anunciar.
La mayoría de las búsquedas de precio comparan cosas de las tres categorías sin darse cuenta. Vale la pena mirar primero cuál de las tres estás necesitando.
Por qué el rango es tan grande
Dentro de la tercera categoría —las que son una página de verdad— los precios siguen variando bastante, y las razones son estas cuatro:
Si te la hacen o la hacés vos. Hay servicios donde mandás los datos por WhatsApp y te devuelven la invitación terminada en unos días. Ahí estás pagando horas de una persona, y se nota en el precio. Las plataformas de autogestión son más baratas porque el trabajo lo hacés vos, con la ventaja de que después podés corregir un horario a las once de la noche sin escribirle a nadie.
Si vence o no vence. Esto es lo que más se pasa por alto. Varias plataformas incluyen el link por tres, seis o doce meses según el plan, y después se cae. Un casamiento se organiza con un año de anticipación: si comprás en enero para diciembre, un plan de seis meses no te alcanza y vas a tener que renovar. Preguntá esto antes que el precio.
Si tiene límite de invitados. Algunos planes baratos incluyen hasta cierta cantidad de links personalizados. Con 120 invitados, un plan de 60 no es más barato: es otro plan.
Si el diseño es tuyo o es una plantilla. La diferencia entre elegir una plantilla y que alguien ajuste el diseño a tu paleta es de trabajo humano, y ese es el escalón de precio más grande del rubro.
Un modelo que conviene mirar de cerca
Hay plataformas gratuitas que se financian con la lista de regalos: no te cobran la invitación, pero se quedan con un porcentaje de lo que te regalan tus invitados en dinero.
No es una trampa —está explicado— pero conviene hacer la cuenta. En un casamiento donde la mayoría regala plata, ese porcentaje puede terminar siendo bastante más que cualquier invitación paga. Si tu lista de regalos va a ser chica o no vas a pedir dinero, es un buen negocio para vos. Si va a ser grande, no.
Las cinco preguntas
Antes de pagar cualquiera, la respuesta a estas cinco define si el precio es bueno:
- ¿Se vence? Y si se vence, ¿en cuánto tiempo desde que pago, o desde el día del evento?
- ¿Cuántos invitados entran? ¿Y qué pasa si me paso?
- ¿Puedo editarla después de mandarla? ¿Los que ya tienen el link ven lo nuevo o hay que reenviar?
- ¿Cada invitado confirma por separado? ¿O es un formulario general donde cualquiera puede anotar a cualquiera?
- ¿Puedo verla antes de pagar? Si no te dejan armarla y mirarla terminada, estás comprando a ciegas.
La quinta es la que más ahorra. Una invitación se ve distinta armada con tus fotos, tus nombres y tu fecha que en la muestra de la página.
Lo nuestro
En Momento se arma gratis y se paga recién al publicarla: entrás, la hacés entera, la mirás en tu celular y ahí decidís. Los precios están en precios.
No hay planes. Hay un precio por tipo de evento —casamiento, 15 años, cumpleaños de 1— y los tres traen exactamente lo mismo. Lo decimos porque acabamos de contestar que el límite de invitados y el vencimiento son las dos preguntas que más plata cuestan: sería raro escribirlo y después vender el plan de sesenta.
Así que no: los invitados no tienen tope, y no hay fecha de vencimiento. Ninguna de las dos es un beneficio del plan más caro, porque no existe el plan más caro. Si comprás la invitación de tu casamiento, el link es tuyo, y sigue siendo tuyo después de la fiesta.
Si querés ver una terminada antes de decidir cualquier cosa, hay tres completas en ejemplos: un casamiento, unos 15 y un cumpleaños de 1.